Después de estudiar Artes Plásticas en la Universidad de Caldas, y motivada por la experiencia de vivir cerca de la naturaleza, nació en ella una profunda fascinación por las aves, especialmente al observar por primera vez a los barranqueros. Este interés la llevó a investigar la biodiversidad colombiana y a integrarla en su proceso creativo.
Así surgió Etra, un emprendimiento artesanal en el que une su formación artística con el deseo de visibilizar la riqueza natural de su entorno. A través de accesorios pintados a mano, busca no solo resaltar la belleza de especies nativas, sino también generar conciencia sobre su conservación.





